Sandy y yo llegamos al mediodía a Milot, el hospital donde el Dr. Robin, Jane y Adrian, de la iglesia de Northpark en Ontario han estado trabajando desde el sábado. Él es un cirujano plástico y ha operado muchísimos pacientes desde que llegó, durmiendo poco y recibiendo aquellos que fueron quemados o amputados, aparte de curaciones de heridas de todo tipo.
El hospital en Milot esta interesado en recibir tiendas de campaña para familiares de pacientes que han venido de Puerto Príncipe y no tienen donde dormir. Nos encontramos con varios casos de este tipo. Una señora con sus dos hijas, una de las cuales tenía hemorragias internas y ya había pasado por tres cirugías. Cuando le pregunté donde estaba durmiendo ella me contestó: en donde encuentro donde sentarme. Robin estaba operando una niña quemada cuando llegué. Así que mientras esperaba que terminara fui a hablar con el director del hospital, un viejo conocido, el Dr. Previl. Nos mostró las 6 carpas militares que les fueron donadas para ubicar 300 pacientes más y prometió escribir por correo electrónico lo que más necesitan para funcionar bien. El hospital tiene crecientes demandas mientras los helicópteros siguen llegando con más enfermos desde los barcos hospitales o la capital en ruinas.
Luego visitamos algunos amigos en camino a la oficina, donde tuvimos una pequeña reunión con tres de los cuatro líderes haitianos de ECS. Compartimos cómo nos sentíamos y las novedades que todos teníamos de los últimos días. Por último llegamos a la casa de Steve y Nancy, donde estamos parando por estos días.
Mañana nos reunimos con el equipo de líderes de ECS otra vez, y distribuiremos algo de las medicinas que trajimos en una de las clínicas locales.
Largas y profundas conversaciones con nuestros colegas aquí nos ayudan a encontrar un poco de claridad en esta situación tan confusa.
Necesitamos sus oraciones. Dios contesta. Esta mañana, en camino a Haití, oramos que Dios nos muestre donde buscar a Esteban y Ramiro, dos hijos de misioneros uruguayos que quedaron solos en el lugar, luego que sus padres tuvieran que viajar a su país. Al instante, Ramiro, que había perdido el día de hoy de ir a la escuela apareció al costado del vehiculo.
Di gracias a Dios por mostrarme como Él se ocupa de las pequeñas cosas como de las grandes.
Estoy lista para dormir. Seguiremos mañana,
Bibiana